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19/05/2013

Ménage Literario Las Puntas del Clavo - Viernes 14 de Junio - 21 hs.


DONDE NO PUEDO LEERME (Cadavre Exquis)

Burlando la calma que la lectura aparenta, el inestable territorio de mi cuerpo se abre para que entren las arañas de tu deseo, y entren a decirme los límites violados, y entren a fijar nuevos istmos, yo leo para tu sordera y vos hacés de mí la materia donde poner a jugar el verbo de tu locura, me dejás a la vera de mí cuando me escribís donde no puedo leerme

donde no puedo leerme te escribo, y te escribo las cosas que me leés en vos, te escribo en vos con la cosa lenta de tu lectura, te escribo lento como pensamiento de almeja, y tu deseo de arañas va escriturando sobre tu piel las ganas que me ensordecen en tu locura, por eso te escribo donde no puedo leerme

donde no puedo leerme me escribís y decís te hago, y yo interrumpida saboreo la última oscuridad del libro de donde me sacaste como a un muerto reciente, donde no puedo leerme obrás tu perfidia, la magia de abrir puertas que no me sé, rompés mi razón entre lo que te leo y me escribís donde no puedo leerme

donde no puedo leerme te escribo, porque lo que me leés no me reconoce en tus palabras, entonces dibujo tus ganas con letras sobre ese cuerpo abandonado a mi escritura, sobre tus ganas húmedas en ser escritas, sobre tu fondo inédito, sobre eso que debajo de tu voz me dicta, y te escribo donde no puedo leerme

donde no puedo leerme me escribís, te apoderás sin pausa de mi forma, manchás con una lengua llena de monstruos la inocencia silvestre de mi entrega, te volcás sobre mi parte inalcanzable como si tuvieras un plan preconcebido, escribís hasta darme un adormecimiento cercano al calambre, una satisfacción punzante donde me tenés más de lo que me tengo, así librada a tu palabra gozo la captura, mientras escribís donde no puedo leerme

donde no puedo leerme te escribo, donde no podés leerte, donde me das tu forma para que la deforme, donde te mancho de mis manchas, donde te inalcanzo en lo que te escribo, te escribo hasta el calambre, hasta el dolor, hasta el pensamiento, hasta donde te escapás más de lo que me escapo y así, presa de mi escritura, te desalambrás como si te ensombrecieras entre ciegos, mientras te escribo donde no puedo leerme

donde no puedo leerme me escribís y acabo por rendirme a los caprichos de tus símbolos, hacés en mi zona invisible un extrañamiento, corregís con la dureza de tu estilete mi soltura, volcás y volcás algo que no entiendo, que no voy a conocer nunca aunque haga de mí lo que quiera; el dolor es una llave pesada en tus manos y me quema, llevándome a ser más tuya en todo lo que me escribís donde no puedo leerme

donde no puedo leerme te escribo con la intención de la escritura continua, con las ganas enfermas de crearte, te escribo y te creo crearte, mientras te hago texto de mis ganas, manchas de mi deseo, cosa viva que me lee y me desorienta la escritura sobre vos que es tu cuerpo, mientras te escribo donde no puedo leerme

donde no pudo leerme me escribís, como si usaras mis ruinas para tu ciudad, como si dinamitaras los nombres que ya tengo y llovieras otros que me secuestran para siempre, me doy a tu escritura más enferma que vos, me ofrezco de hoja indesechable, te condeno a leerte cuando me orilles y así me doy a tu locura para ser una mujer derrotada, cada vez que respirás me escribís donde no puedo leerme.


Jan Svankmajer

APOCALIPSIS O ANTIGUO TESTAMENTO



quiero asir la tormenta
como un epiléptico busca pasar los brazos
por las mangas de su camisa
quiero aferrarme a tus piernas
aunque me mires con los ojos
de una empleada pública
quiero subirme al caballo
a aquel caballo solitario que ya no puede andar en la calesita
porque le rompieron una pierna
yo quiero subirme a ese caballo y obligarlo a andar
mientras la sortija está en el aire

¿quién dijo que en el siglo 21
no se puede gritar “amame”? (amxmx)
¿quién dijo que detrás del fin de semana largo
está la nada?
¿quién se olvidó a quién? si el olvido no es parte del tiempo:
es un hobby

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aunque los átomos
también se ensucian.

todavía estamos buscando la edición de Dios
en la contratapa de alguna Biblia
porque Dios no ha muerto
se ha vuelto agnóstico

entonces, solamente Dios y los Peluqueros pueden
ser sordos
sin temernos
(y hacer lo que se les da la gana
en nuestras cabezas)

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y allí
donde necesitaba respuestas
vos estabas entre el lenguaje de las flores
y de los emoticones mudos
prefigurando el mensaje de texto

quiero asir la tormenta
como un epiléptico intenta agarrar
la sortija
montado en el caballo fracturado de la calesita


SACO ROTO


Trataré de ser breve al principio.
Trataré de ser piedra, amarillo,
seco,
cemento, arena y profiláctico.
Materiales para la construcción.
Escucho el estruendo de una bolsa pesada golpeando contra el piso.
Dentro de la bolsa se rompe lo roto.
Trataré de ser breve al principio y no enredarme en palabras:
Los filos rasgaron la tela de la bolsa.
Por sus tajos se derrama sangre polvo amarillo arena semen seco.
Materiales para la destrucción.
Trataré de sorberme al principio,
aunque el polvo sediento quite toda humedad y seque mis pulmones.
Trataré de no ser enunciado. De no ser vicio.
Trataré de servirme al principio.
Para algo.
Para que semejante estallido no caiga en saco roto, en forro pinchado.
Es que el estallido es parte del saco roto.
El ruido es parte del golpe pero ya no está
el golpe ya no está
la eyaculación tampoco.
Trataré de ser oficial en principio.
Lo que ahora vemos son las consecuencias del golpe.
Ahora solo queda el saco roto.
Trataré de ser gráfico al principio.
Inhalo el polvo que sale de los tajos de la bolsa,
de los bolsillos,
del saco de cuero cortado en el colectivo.
Del odio por ese saco nuevo de cuero.
Podrían haberte lastimado, dijo abuelita.
Qué acto de maldad, dijo mamita.
Trataré de ser fiel. A la historia, en principio.
El odio amoroso de la abuelita había cortado el saco con una hoja de afeitar,
antes del colectivo.
Trataré de ser breve ahora. Especialmente.
Inhalo el polvo mi sangre que mana del saco.
Después te coso el saco de cuero seco.
Y te pongo el pongo.
Trataré de ser gráfico: el saco es la bolsa que está en el piso luego de caer veinte metros.
Trataré de ser periodístico a esta altura
veinte metros
y algo que cayó del cielo está muerto en la vereda,
no se oyen sirenas ni hay policías cortando el tránsito.
Trataré de ser quirúrgico y trataré de hacerme el boludo:
No pienso sentarme en la vereda para coser una bolsa rota aunque el polvo no pare.
Trataré de ser memorioso a esta altura
veinte metros de recuerdos
de escombros en bolsa.
El polvo me seca las venas los ojos los mocos
la bolsa se hincha los tajos se abren
pedazos de escombro se escapan ahora
escombritos
piedras de semen viejo.
Trataré de ser flaco
ahora que me estoy hinchando
que no paro de inflarme
que no paro de pesar
y a partir de ahora
trataré de ser alarmista
anunciando estallidos.
Una bolsa cayó y se infló de abuelas y mamis cremadas
a esa altura
(veinte metros)
no alcanzan los ojos para saber cómo era antes esa abuelita
antes de ser abuelita
antes de romper bolsa
antes de estrellarse contra el piso.
Trataré de ser municipal, en principio
y no reclamaré por baldosas rajadas,
ni por mi figura:
cascotes rotos.
Trataré de ser amable al final
despediré mi arena semen con simpáticos soplidos.
Cierren los ojos por favor.
Entre los curiosos los oftalmólogos presentes
se están haciendo los boludos.

Obra: Antoni Tàpies

LA ÚLTIMA LA VERDADERA


Mientras bajaba la escalera
hubo una alerta sincera.
Estaba a punto de caer.
Veía un rodar dramático.
El suspenso quieto
de una película en su desayuno.
La reverencia equívoca
de un telón sin movimiento.
Escalón
por escalón
cobraba la vida
en una foto.
Los hilos de sus botas
eran felices siempre.
Saltando entre esos pasos
se acorazaban los miedos.
Rodar y morir.
Romper el cráneo
contra el peso.
Por eso,
separó las piernas.
Bajó como gato
con pisadas ligeras.
Los dijes del cordón
se encontraron al golpe
como pequeños repiques.
Música de uña retráctil
que araña lo que no sabe
y mordisquea la carne
desde el labio hasta lo inútil.
No había por qué temer
aquello que se hace inevitable
en la visión de un acto.
Que el cordón se entreverase
y el andar se hiciese nudo
entre un cavilar y el otro
del objeto de un suicida,
que nunca muere.
Sería la gala sutil,
la del tranco felino
arrancando el mármol
y todas las vidas
de un retrovisor.
Sería la digna escena
de una última muerte.
La verdadera.

Obra: Angela Lergo

INTRADUCIBLE SPLEEN


ya sé que ayer te dije que pensaba ir
solamente hasta la esquina
para constatar la presencia de la lluvia
sin embargo, vos, fijate:
ahora voy tan extraviado entre las calles
que este intento por rimar las traducciones
me produce un encanto de leer la palabra MaNifiesto
donde sólo cuelgan de paredes
grandes emes amarillas

disculpame si cambiás la yerba un par de veces
o se enfría el agua de la pava
no es tan fácil arrimarse a los cordones
estirar un poco el cuello
y cogotear como un señalador
asfixiado entre las hojas

no te digo que lo pruebes
porque alguno tiene que cebar el mate,
pero es necesario expresar de otra manera
lo que parece contrición de papel de caramelos
y es más bien un reciclaje de gotas
en el pavimento

perdoname si me pongo a comparar estupideces
pero cuesta tanto abrir la mano con tu puerta
y arrojarla tras la espalda
si toda la ventana puede volar por una casa
y ahí yo te pregunto dónde estamos: dentro o fuera,
si intentando un reciclaje de envolturas de agua y yerba
o apretando contratapas para no dejar caer lo señalado

yo te pido que me esperes con las cerraduras ajustadas
para demostrarte que el suicidio
es simplemente una experiencia
como la intromisión en nuestras casas
hechas solamente
de jardines

Obra: Ron Isaacs



Y en otro desorden de cosas, vos.


Obra: Kinga Rofusz